¿Cuándo dar? ¿Cómo dar? ¿A quién darle? ¿Por qué dar? ¿Dónde dar? ¿Cuándo y dónde
“no” dar? ¿Por qué “no” dar?
Dar debe ser parte de nuestra forma de vivir.
Dar debe convertirse en algo espontáneo, no planeado ni controlado
ni siste-matizado. Debe ser una acción voluntaria que nos produzca bienestar,
satisfacción y alegría; no una obligación ni un sacrificio que traiga malestar
y tristeza.
Dar no es solamente desprendernos de algo, sino también
aportar, prestar y compartir.
Desde pequeños debemos ser entrenados en el arte de
dar: dar un abrazo, un beso, una mirada
dulce; compartir nuestra caja de caramelos; prestar nuestro juguete, nuestro
triciclo, nuestra pelota; … regalar las cosas que ya no nos quedan; llevar un
juego o un libro a la fiesta, …
Al hablar de celebraciones o reuniones no debemos
pensar: “Tengo que llevar …”, sino más bien: “Sería
bonito (o bueno) llevar …”, y no solamente comprar o escoger algo al azar, sino
incluso preguntar qué sería de ayuda regalar.
Si aprendemos a vivir, viendo todo lo que tenemos, y a ser agradecidos, nunca nos va a faltar qué dar. Sólo podemos dar de lo que tenemos, así que debemos empezar por descubrir todo lo que Dios puso en nosotros: mi temperamento, mis habilidades, mi inteligencia, mi fuerza, mi alegría, mi paciencia, mi diligencia, …
Todos somos distintos, pero todos somos únicos y
especiales, y eso es lo que hace el dar mucho más necesario, bueno y divertido.
Debemos vivir en un constate trueque con nuestro prójimo,
sin jamás llegar a la rígida regla de la balanza cabal. Lo único que debemos
ver es que la balanza nunca se mantenga inclinada hacia un solo lado, provocando
injusticia, sino se mueva constantemente de un lado hacia otro. A veces nos toca pedir y recibir, y a veces
podemos dar a manos llenas, pero “cuándo sucede qué” está gobernando por el
Dios que rige todas las cosas, quien a través de todos estos cambios
imprevistos nos guía hacia la perfección del amor y la plenitud de la vida.
No debemos avergonzarnos de tener que pedir; ni tampoco
de no tener qué dar. Debemos crecer en
muchas áreas: la humildad, la paciencia,
la perseverancia, la fe, … Sólo debemos ser fieles en no ser egoístas y no
acaparar más de lo que es justo. Como
dijimos, debemos dar con liberalidad, con gusto, con felicidad, no con tristeza
y dolor; no como quien cumple una obligación, sino como quien disfruta ser
parte de la corriente (del río) del amor.
“Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es
justo, pero vienen a pobreza.” Prvbs.11:24
El dolor al dar significa que estamos tomando conciencia
de nuestro egoísmo, el cual tenemos que vencer; y puede significar, también,
que estamos padeciendo injusticia. Esto
debe ser notado y atendido, pues dar más de lo que podemos es algo que no
debemos hacer.
Dar abarca todas las áreas de la vida y debemos cuidar la
parte que nos corresponde a nosotros mismos.
No debemos dar más de lo que tenemos.
Si nos excedemos, estaremos en quiebra y nos veremos imposibilitados para
seguir dando. Debemos amar al prójimo (a
toda persona cerca de nosotros) tanto como a nosotros mismos, pero nunca más,
por la misma razón.
Debemos darnos tratos especiales a nosotros mismos; debemos conocer y satisfacer nuestras
necesidades; debemos tomarnos tiempo
para ocuparnos de nuestros sentimientos, ansias, conflictos, … debemos cuidar
inteligentemente nuestros cuerpos y nuestras posesiones.
Dar no implica siempre cosas palpables. Podemos dar espacio, podemos dar silencio (no
reclamar, no presionar, no argumentar, no discutir, no expresarnos cuando el
otro está triste, cansado o agobiado), podemos dar comprensión, podemos dar
perdón, podemos dar oportunidad, …
Finalmente debemos darnos nosotros mismos a aquéllos que
se han probado dignos de nuestra confianza y de nuestro amor.
No debemos dar ilimitadamente ni neciamente, sino
con fe,
con conciencia, con sabiduría e inteligencia, con alegría,
sabiendo que como
damos hemos de recibir,
y que es bello ser remunerado y premiado, recompensado
y correspondido.
¡Disfrutemos vivir dando, y no olvidemos que no podemos
dar lo que no tenemos; así que no nos olvidemos de nosotros mismos, y demos y
compartamos siempre lo que tenemos!
“Más bienaventurado es dar que
recibir.” Hech.20:35
"Podemos dar sin amar,
pero no podemos amar sin dar."
Seasons of the Heart
Navidad
La música se empieza a escuchar,
chinchines y campanillas no paran de sonar.
En el aire ya flota la palabra “dar”.
El delicioso olor de las galletas horneadas
nos hace recordar tantas agradables veladas.
Bellas luces todo iluminando
y las familias, una cena especial preparando.
Lindos adornos, calles y casas adornando
y el gran día con ansia esperando.
¡El aroma del pino
y una copa de buen vino!
¡Los muchos regalos
y los sinceros y fuertes abrazos!
Todos nuestros pensamientos
se llenan de buenos sentimientos.
Abundancia, alegría y bondad
es, cortamente dicho,
el significado de Navidad.
La paz reina
sin ninguna presión externa;
es la emoción interna
la que ahora gobierna.
En medio del frío
del Norte o en el calor
lo que predomina es el amor.
La puerta del perdón
enternece el duro corazón.
El calor del la intimidad
nos encamina a la unidad.
No hay separación
no hay división.
Es tiempo de devoción
al mensaje del corazón:
¡Llegó la Navidad con su calor
para llenarnos a todos de amor!
Recomendaciones:
Películas:
"Podría pasarte a ti" (Nicholas Cage);
"Un Cuento de Navidad" (Muppet´s/George Scott);
"La Bella y la Bestia" (Walt Disney);
"French Kiss" (Meg Ryan, Kevin Kline)
"En Busca de Santa Claus" (Brian S. Mitchell)
"Los Codiciosos" (Kirk Douglas, M.J.Fox)
Canciones:
"You light up my life" (Kenny Rogers)
"No tengo dinero" (Juan Gabriel)
"Dicen que dicen" (Luis Angel)
"Amor prohibido" (Selena)
"We are the world" (M. Jackson. L. Richie)
"Have I told you lately" (R. Stewart)
No hay comentarios:
Publicar un comentario